En este episodio, Irene acusa ante un magistrado a Esteban de secuestrar y violar a su hija, solicitando justicia y castigo severo. Esteban niega rotundamente las acusaciones, mientras varios testigos declarados no confirman haber visto nada. Ante la falta de pruebas, el magistrado, padre de Esteban, condena a Irene y su hija a recibir treinta azotes, ordenando su expulsión. El ambiente se tensa con protestas por la injusticia del juez corrupto. El episodio termina con Sofi y su madre separadas, enfrentando la incertidumbre de su destino tras el duro fallo judicial.