El episodio comienza con una niña que clama por su juguete, comprado por su madre, pero un niño con cuernos intenta arrebatárselo, desatando un conflicto. La madre del niño intenta imponer respeto, pero la niña no se amedrenta y defiende su derecho. La situación escala cuando la niña asusta al niño, lo que provoca la intervención de adultos que exigen disculpas y amenazan con castigos. La tensión aumenta con la llegada de más personas y frases agresivas, mientras se revela que el niño tiene un aura de dragón, planteando la incógnita de por qué un ser así vive entre humanos.