Viviana intenta controlar a un pez usando un medicamento especial que desarrolló para domar a estas criaturas, mientras otros dudan de su método y la acusan de ser imprudente. A pesar de las advertencias, ella insiste en que su tratamiento hará que el pez se vuelva dócil. Paralelamente, el Sr. Draco observa desde afuera que la Princesa Flora, quien ha sufrido desde su nacimiento, muestra una felicidad inusual. Intrigado, decide esperar antes de intervenir para entender qué está causando este cambio inesperado.