Quique llega tarde al hospital donde Ximena, quien sufre una recaída de septicemia, lo espera para donarle sangre urgente. La negativa de Quique a donar provoca una confrontación con otra mujer quien le reprocha su indiferencia y le exige cumplir su promesa. Además, Quique recuerda cómo sus esfuerzos por encajar en la familia siempre fueron rechazados, aumentando su resentimiento. A pesar de las súplicas, él insiste en no ayudar a Ximena, lo que tensiona aún más la situación. Al final, una mujer declara que no permitirá que los demás la controlen y decide vivir en sus propios términos, dejando el conflicto abierto y la urgencia médica sin resolución.