Sofía confronta a Ximena con bofetadas por aprovecharse de su enfermedad y robarle sangre y a su prometido. Sofía revela el maltrato continuo que sufre, desde cortarle el cabello hasta pinchazos nocturnos, mientras Ximena justifica sus actos alegando que es por su propio bien. Otros familiares reprochan a Sofía, recordándole que ahora debe cuidar a Ximena como parte de la familia. Rechazada y herida, Sofía decide alejarse y romper todos los lazos con los Lima, dejando la convivencia tensa y el conflicto familiar abierto.