Leonardo enfrenta la oposición de su familia, que desprecia a su esposa Juliana y amenaza con dividir la herencia para excluirla. A pesar de las advertencias de que Juliana es una mujer despreciada en el pueblo y que no debería confiar en ella, Leonardo defiende su matrimonio y protege a Juliana con firmeza. Su decisión provoca tensiones, especialmente con un familiar que advierte que romperá las piernas a quien hable mal de ella. El episodio culmina con Leonardo afirmando su compromiso, dejando en suspenso la confrontación futura con su familia y las consecuencias de su elección.