María enfrenta acusaciones y violencia en su pueblo tras defenderse de un ataque que involucró robo y agresión. Los aldeanos, liderados por el alcalde, la culpan por la muerte de Leonardo y la acusan de traer mala suerte, exigieron su expulsión. Mientras María intenta explicar que solo actuó en defensa propia, sus opositores buscan eliminarla para quedarse con el dinero que Leonardo trajo del ejército. La situación escala cuando ordenan atarla y quemarla en una hoguera, dejando a María atrapada y en peligro inmediato, sin apoyo ni justicia a la vista.