Aurelia reaparece inesperadamente tras haber sido dada por sacrificada, generando conmoción al mostrar un aura diferente. Enfrenta acusaciones y agresiones debido a su osadía para regresar, incluso recibe una bofetada de una mujer que la reprende por desafiar a la autoridad de la madre. La situación escala cuando Aurelia es acusada de insultar a la familia real, lo que lleva a que ordenen su arresto y castigo severo. En medio del caos, llega el príncipe Emiliano y luego Luciano, quien se disculpa por la confusión, dejando abierta la tensión sobre el destino inmediato de Aurelia.