En este episodio, Hernán enfrenta tensiones en un banquete donde su padre y otros rechazan la autoridad de una joven que se proclama la reencarnación de la diosa que fundó el imperio. La joven es acusada de brujería y manipulación, y un príncipe ordena castigarla para evitar que influya en la nobleza. En medio del conflicto, Hernán se ve envuelto cuando alguien amenaza con destruir un relicario sagrado, el Pacto Divino de Fundacións, advirtiendo que su destrucción significaría la caída del imperio en menos de siete días.