En este episodio, la segunda hija de la Casa Suárez es sacrificada vivamente para invocar la lluvia tras tres años de sequía, prometiendo que su muerte asegurará el ascenso de su hermano al liderazgo familiar. Su padre, frío y ambicioso, no duda en ordenar el sacrificio a pesar de su vínculo sanguíneo. La diosa de la Luna Sombría es convocada con la sangre de la joven, y finalmente aparece, recordando que fue sacrificada antiguamente por sus propios seguidores. Mientras comienza a manifestar su poder para castigar al imperio, la diosa advierte que vigilará las acciones del linaje real y tomará medidas si éstos fallan a su pueblo.