Isabella acusa a Aurelia de robarle el lugar de emperatriz y su habitación, e insiste a su madre que envíe tropas para echarla. Su madre tiene un plan para el cumpleaños noventa del abuelo, donde Aurelia recibirá un regalo modificado para desacreditarla. Tras la muerte del Duque de Montemar, la tensión crece porque el temperamento del abuelo podría causar un daño fatal a Aurelia. Mientras tanto, alguien organiza una función para ellas que no pueden evitar. La madre de Isabella promete entregar un regalo que cambiará la situación en el próximo evento, dejando en suspenso el desenlace.