Aurora enfrenta la devastadora noticia de que su padre está al borde de la muerte, tras enterarse de que sufrió un shock al conocer que le extirparon el útero. Celeste revela que fue ella quien le contó, sin mostrar remordimiento, e incluso desea su muerte. La tensión explota cuando Aurora acusa a Celeste de ser la culpable. Paralelamente, un familiar de Fausto Vargas confronta la difícil decisión de renunciar al tratamiento médico, firmando la autorización. El episodio termina con la incertidumbre sobre el destino del padre y la fractura irreversible entre Aurora y Celeste.