Julia, una mujer que ha dedicado tres años a servilmente complacer a Javier, enfrenta la presión de cumplir con sus exigentes demandas. Esta vez, se apresura a comprar diversos productos que él quiere, incluidos condones y medicinas para aliviar su dolor de espalda y riñón. A pesar de su esfuerzo, Javier la compara con un perro leal, cuestionando su valor y persistencia. Julia comienza a ver con claridad su situación opresiva, mientras Javier muestra indiferencia y fastidio. El episodio culmina con Julia anticipando el fin del año y el posible fin de esta etapa de sumisión.