Lina confiesa a Julia que es hija del hombre más rico de la capital, revelación que lleva a Julia a dejar de fingir y bromear diciendo que es una princesa del pasado. Julia decide dejar de trabajar y enfrentar la presión de estudiar un posgrado sin ingresos propios. Más tarde, Lina desbloquea a su familia después de tres años, recibiendo un gran depósito de 8 millones de su padre, quien le pide que no se deje maltratar. Julia admite que su esfuerzo y sacrificio fueron en vano y reflexiona sobre la libertad y el alivio de no tener obligaciones, mientras evita responder una llamada, dejando la tensión sin resolver.