Después de perder su brazo por heridas de arma, una investigadora en física pregunta al médico si podrá continuar su trabajo que requiere precisión. El médico le dice que debe renunciar a sus investigaciones y aceptar una prótesis para llevar una vida normal. Preocupada, pide que no revelen a su novio que ella fue quien lo salvó, para evitar que se sienta culpable. Más tarde, enfrenta cuestionamientos sobre su ambición y rechaza heredar una fortuna familiar. Finalmente, recibe una inesperada propuesta de matrimonio que deja abierta la siguiente decisión.