Luni enfrenta a León cuando él le propone matrimonio con un anillo de lata, recordándole que ya se lo dio a otra mujer, Flor. Ella rechaza la propuesta, asegurando no sentir ni amor ni rencor. León insiste en que sus visitas mensuales y las flores que le envía demuestran sus verdaderos sentimientos. Sin embargo, Luni se ve obligada a tragar rosas enteras, incluyendo las espinas, como condición para que la dejen en paz. Al final, Luni sufre un inesperado malestar que preocupa a quienes la acompañan y la llevan rápidamente al hospital, dejando la situación en suspenso.