Valeria es forzada por un grupo ligado a su tío a aceptar un compromiso arreglado, tras descubrir que su tutor aceptó dinero para entregarla. Intentando resistirse y huir, Valeria enfrenta la amenaza de ser incapacitada al romperle una pierna para evitar que escape. Un hombre que supervisa la situación ordina que la inhabiliten, mostrando la intención de controlarla sin opción a rechazo. El episodio termina con Valeria en una posición vulnerable y sin opciones claras, enfrentando un destino incierto bajo la presión de quienes la retienen.