La Dra. Ríos visita a su bebé en incubadora, quien está estable pero enfrenta incertidumbre por los costos hospitalarios. Ella promete trabajar duro para mantenerlo, pero enfrenta el rechazo y la presión económica en su entorno laboral, donde una compañera es acusada injustamente de romper platos, intensificando el conflicto. La jefa la amenaza y exige el pago que no puede cubrir, poniendo en riesgo su empleo. Al final, la Dra. Ríos recibe un aviso urgente de que la leche en polvo para su hijo está casi agotada, lo que añade una nueva urgencia a su lucha por cuidar al bebé sin recursos.