En la madrugada, examinan a un recién nacido y hallan la marca de las siete estrellas. Le explican que esa señal, asociada a reyes, implica un destino imperial. Aseguran que el bebé es sin duda hijo de Adrián, líder de los Vega, y su heredero legítimo. Por la prematuridad ordenan cuidados: leche materna, evitar ruidos y limitar actividades nocturnas. Manuel niega la paternidad: "No es mi hijo. Además, duermo solo todas las noches", pero otros insisten en el parecido y la marca. La aceptación del bebé como heredero queda pendiente.