Luna se niega a someterse a una operación urgente que podría salvar a Valeria, cuya condición es inestable y depende de esta intervención. Sebastián insiste en que Luna acceda por el bien de Valeria, recordándole que antes asumió culpas injustamente. Ella rechaza cargar con la responsabilidad y se niega rotundamente a la cirugía, alegando miedo a las consecuencias para su cuerpo. La tensión aumenta cuando intentan forzarla a proceder, pero Luna resiste. Finalmente, Sebastián asume la responsabilidad del resultado y ordena continuar con la operación, dejando en suspenso el destino de los personajes.