Luna enfrenta un conflicto con Sebastián sobre un bebé y la salud mental de Valeria, quien está deprimida y podría morir. Sebastián planea enviar a Valeria y al niño lejos para protegerlos, lo que enfurece a Luna, que siente que su hijo y ella son menos importantes que esta decisión. La discusión escala cuando Luna se niega a aceptar el plan y Sebastián insiste en que solo está salvando una vida. Más tarde, Luna descubre que sus pertenencias han sido guardadas sin su consentimiento y exige una explicación a Sebastián sobre por qué permiten que otra persona use el cuarto que antes compartía con él, dejando abierta la tensión y el futuro incierto entre ellos.