Durante el funeral de don Héctor, la Srta. Carmen enfrenta la desaprobación de Nacho, quien la acusa de imprudente y le exige detener su actitud. La tensión crece cuando Nacho le advierte violentamente que no use cierta palabra, y finalmente decide retirarse, dejando a Carmen sola. Mientras tanto, Tomás confronta a otra persona en la escena, criticándola por reaparecer solo por la herencia tras la muerte del tío. Carmen debe ahora manejar la situación familiar tensa y las disputas por la herencia que amenazan con dividirlos aún más.