En este episodio, Tomás ordena capturar a Carmen para romperle los brazos y piernas y luego abandonarla a los lobos, consolidando su control sobre las acciones familiares. Carmen suplica por su libertad, incluso ofreciendo sus acciones, pero Tomás mantiene su ambición y amenaza a quien se interponga. Un protector asignado por Don Héctor defiende a Carmen, enfrentándose a la orden de Tomás y recibiendo un ataque. Ante la presión, Carmen y sus aliados se ven obligados a decidir entre someterse o morir. El episodio termina con un combate inminente y el destino de Carmen en suspenso.