Alonso le ofrece a una mujer un contrato por dos años para ayudarlo con el tratamiento de su hijo autista, Enzo, prometiendo una alta suma de dinero y casas en distintas ciudades. Aunque aclara que tras ese periodo se divorciarán, insiste en que no es una simple transacción sino una necesidad real. La mujer duda, rechaza inicialmente la propuesta y se va, mientras Alonso le da tres días para pensarlo. Al final, ella recibe una llamada insistiendo en que acuda al registro para firmar los papeles del divorcio, revelando que la decisión inminente marcará el futuro de ambos.