Yolanda enfrenta la amenaza de divorcio por parte de Adri, quien intenta convencerla con promesas de una vida de lujo y riqueza falsa, pero ella rechaza sus ofertas y acusa el uso indebido de su dinero. Adri minimiza la situación, asegurando que todo saldrá bien si Yolanda sigue su consejo, mientras la abuela de Yolanda advierte que sin Adri, ella no podrá sobrevivir y termina dando un ultimátum al exigir que Yolanda acepte su vuelta. A pesar de la presión, Yolanda se mantiene firme y prefiere enfrentarse a la calle antes que regresar con Adri, mientras la abuela reaparece para apoyarla, dejando abierto el conflicto entre elección y dependencia.