Celeste es llevada a cambiarse de ropa y termina accidentalmente en el cuarto de Iván, el tío de su rival. Alguien observa que antes de entrar, Celeste se desabrochó la ropa y en el interior se escucharon gritos que sugieren una situación comprometedora. Don Lorenzo acusa a Celeste de seducir a Iván, pero su padre la defiende, alegando que es una mala interpretación. La acusación crece y la tensión explota cuando ordenan abrir la puerta de inmediato, dejando en suspense qué ocurrirá dentro del cuarto y cómo se resolverá la acusación.