En este episodio, Félix confronta a Alon sobre la legitimidad de Jazmín como su esposa, exigiendo que confirme su posición ante la familia. Alon declara firmemente que solo Jazmín puede ser su esposa legítima, desatando una discusión tensa con su tío, quien insiste en que la descendencia debe ser oficial para preservar el honor familiar. Alon revela un plan para que el hijo de Xime, una amante, sea criado por Jazmín y reconocido como suyo para evitar escándalos. Jazmín desafía abiertamente esta estrategia, negándose a aceptar la situación y declarando que no teme luchar contra esta traición, dejando la tensión abierta y la disputa por el legado familiar en un punto crítico.