Jazmín se enfrenta a la difícil realidad de que Félix mantiene sus principios inflexibles, lo que complica su situación personal y laboral. Decidida, Jazmín planea subirse al barco de Félix para demostrar su valía y callar a quienes la critican. La tensión se intensifica cuando otra persona la acusa de envidia y de usar al tío para alejar a Alon, el padre biológico de un bebé que Jazmín cría. Tras una confrontación violenta y acusaciones de cruel manipulación, Jazmín amenaza con defenderse físicamente si vuelve a ser provocada, dejando en suspenso el próximo choque entre ellos.