Ana aparece con una herida en la cabeza y dolor de cabeza severo, pero evita contar quién o qué la lastimó. En la familia Pérez, Ana carece de estatus y voz, lo que dificulta que alguien la ayude. Se confirma que la lesión ocurrió por un descuido de la sirvienta. Ricardo insiste en llevarla a casa pese a la resistencia inicial y promete buscar ayuda médica. Mientras tanto, en la familia, algunos miembros planean tomar el control del Grupo Pérez aprovechando la aparente debilidad actual. El episodio termina con esta tensión latente y un posible cambio en el poder familiar.