Elena sigue atrapada en el recuerdo de su hija fallecida tras conocer a Alba, una niña con un talento para cantar que le recuerda a ella. Martín intenta convencerla de que deje atrás ese dolor, pero Elena permanece aferrada a un collar que es su único recuerdo tangible de su hija. Al perderlo, enfrenta la difícil decisión de soltar ese símbolo del pasado o continuar viviendo en la añoranza. Mientras Martín le insiste en dejar ir, Elena se niega, marcando un conflicto interno que aún no se resuelve al cerrar el episodio.