Una mujer llega a una casa donde el dueño, Miguel Sánchez, no está presente. La señora Ana le ofrece un lugar para descansar y le asegura que puede llamarla si necesita algo. Más tarde llega Miguel Sánchez y es saludado cortesmente. En medio de este ambiente calmado, se escucha una narración poética sobre amor y separación. De repente, la tensión aumenta cuando alguien entra inesperadamente en la casa y cuestiona quién es, dejando a los presentes en alerta. El episodio concluye con esta interrogante, interrumpiendo cualquier resolución inmediata.