Luis despierta herido en un hospital tras un incidente violento. Teresa, quien lo protegió de una bala, se presenta como heredera del Grupo Abel y conocida como la "Asesina de rostro de ángel". Luis insiste en protegerla, rechazando cualquier recompensa material y afirmando que, aunque Teresa sea fuerte, como hombre es su deber cuidarla. Teresa, sorprendida, responde con una declaración desafiante: "Entonces, desde ahora, serás el hombre mío". Este giro marca un cambio en la dinámica entre ellos y deja abierta la tensión sobre qué implicará esta nueva alianza.