Luis está a punto de casarse con Sandra en el Hotel Mar cuando surge un conflicto inesperado: la familia de Sandra exige un regalo de bajada de 8,000 dólares, una suma mucho mayor a lo que Luis esperaba. Sandra explica que su madre vendió una pulsera para reunir la dote de 88,000 dólares, pero Luis se niega a pagar esa cantidad inmediatamente. La tensión escala al punto de que Luis casi cancela la boda, pero finalmente accede a que su madre pida prestado a parientes. Sin embargo, en la ceremonia surge una nueva tradición inesperada que amenaza con complicar aún más la boda.