Manu lucha contra la repentina frialdad de su abuela, quien lo somete a duras pruebas para que aprenda a cocinar y trabajar, amenazando con no permitirle comer si no cumple. La presión física y emocional aumenta mientras la abuela insiste en la importancia de la leña para sobrevivir el invierno, rechazando cualquier descanso. Paralelamente, Manu enfrenta su temor a una operación con solo un 5% de posibilidades de éxito, resistiéndose a ser intervenido. Sin embargo, una figura cercana le insiste en que no deben rendirse, dejando en suspenso su decisión final sobre la cirugía.