Manuel está enfermo y se resiste a operarse, lo que preocupa a quienes lo cuidan. Manda, una niña que lo acompaña, intenta animarlo y enseñarle origami para distraerlo. A pesar de sus esfuerzos y de la insistencia de otra mujer, Manuel evita hablar sobre la operación. Durante su tiempo juntos, Manuel expresa su deseo de quedarse en el pueblo y recuperarse. Sin embargo, cuando Manda le pregunta directamente por qué no quiere operarse, Manuel se niega a responder y se aleja, dejando en suspense su decisión sobre la cirugía indispensable.