Ansel revive el día del décimo cumpleaños de Apollo, recordando con dolor cómo confesó su amor a Timea una vez más y fue humillado. Mientras tanto, Celian, su compañera, le suplica que se mantenga despierto para llevarlo lejos de esa situación. En medio de la confusión, Ansel enfrenta la presión de su entorno y sus propios sentimientos, sintiéndose no despreciado solo por Celian. El episodio concluye con Ansel atrapado entre el deseo de escapar y la repetición dolorosa de su pasado, sin una solución clara a la vista.