Leo y Celeste enfrentan una tensa charla sobre las reglas de su matrimonio pactado. Leo reprende a Celeste por su comportamiento dentro y fuera del auto, imponiendo límites estrictos a sus acciones y estableciendo un acuerdo formal que incluye actividades sociales y obligaciones conjuntas. La conversación revela un contrato prenuptial que refuerza la alianza comercial entre sus familias. Aunque Celeste muestra resistencia, acepta las condiciones, incluyendo la frecuencia conyugal regulada dos veces por semana. El episodio termina con una advertencia sobre mantener el control y una inquietante invitación de Leo a comprobar el aislamiento acústico del auto, dejando abierta la tensión entre ellos.