Leo y Lore protagonizan una escena cargada tras un malentendido. Leo intenta reconciliarse con Lore ofreciéndole su pastel favorito, pero ella duda de sus intenciones y lo encara por no expresar claras sus disculpas. Ella le pide que termine rápido para continuar trabajando y luego lo perdona, aunque lo acusa de haber subido de peso. Leo, frustrado, enfrenta la resistencia de Lore que esta vez no planea perdonar con dulces. La tensión entre ellos sube cuando él se da cuenta de que sus gestos no son suficientes para reparar la relación en este momento.