Una mujer insiste en que la niña Luna se parece mucho a Marco por un lunar bajo el ojo, lo que despierta la sospecha de que podría ser su hija. A pesar de sus dudas y el pasado de divorcio de Marco, su madre insiste en confirmar el parentesco y ordena una prueba de ADN. El resultado confirma que Luna es efectivamente la hija biológica de Marco, lo que genera alegría y urgencia en la familia Olmos para reunir a padre e hija. El episodio termina con la búsqueda de Luna en marcha, dejando abierta la posibilidad de un reencuentro inminente.