En un set de grabación, la Srta. Acosta enfrenta la desaprobación de otra actriz que cuestiona su profesionalismo por asistir con su hija, incluso llamando al director para denunciarla. La actriz rival exige que Acosta actúe como doble en una escena bajo el agua, amenazándola con impedirle volver a trabajar si se niega. Acosta explica que su hija no sabe nadar, lo que intensifica el conflicto. Finalmente, la doble improvisada fracasa en la escena, generando críticas del director y aumentando la presión sobre Acosta. La tensión culmina mientras todos esperan la próxima decisión sobre su destino en la filmación.