En el templo un temblor interno se interpreta como rechazo de los ancestros hacia Fernando, un campesino señalado por tener "demasiada fortuna" y aura de dragón púrpura. La familia Ortiz debate si llevarlo a la fiesta de antigüedades de la familia Santos, con la élite y Don Rafael presentes. Javier y la madre temen la vergüenza; la abuela decide llevar a Fernando y ordena cambiarle el peinado y la ropa. Eva propone usar el evento para ridiculizarlo y así consolar a Javier. Fernando irá al festejo; su posible humillación o reivindicación queda aún sin resolverse.