En una reunión social la familia Ortiz presenta al niño recuperado del campo. Los presentes lo desprecian por su origen campesino, lo comparan con Javier y se burlan, poniendo en duda la reputación Ortiz. Un hijo protesta a sus padres: traer al niño solo provoca risas, y un invitado acusa al padre de no ser respetado en la alta sociedad. La discusión escala entre reproches y una reprimenda por falta de educación. Alguien defiende al pequeño, recordando que es un niño de seis años; queda por ver si esa defensa cambiará la aceptación y la imagen familiar.