Al desayuno en la casa Ortiz, la familia reprende a Fernando, un niño campesino de seis años, por su comportamiento y lo humillan ante la abuela. Alguien halla caligrafía con pincel en su habitación y lo acusan de fingir; la hermana mayor y la madre la desestiman, la madre lo golpea y Alba rompe una hoja. Luego la madre admite que la hoja podría tener valor y ordena a Ana traer la caligrafía original del príncipe heredero de Ortisur. El episodio cierra con la próxima comparación que determinará si Fernando es un fraude o un prodigio.