Florencia enfrenta el desdén en la cafetería al sentirse inferior frente a Dani, su amiga de alta sociedad, quien siempre recibe comida gourmet enviada por su chef. A pesar de la envidia y la decisión de no dejarse aprovechar, Florencia recibe un plato limitado que claramente no es suficiente para todos. Cuando la señora Silva entrega la comida, todos notan que solo hay ingredientes para dos porciones del costoso arroz con anguila, dejando a Florencia sin lo prometido y obligándola a aceptar una ración menor. El episodio termina con Florencia confrontando esta injusticia y el conflicto sin resolver sobre su lugar y dignidad.