María regresa a casa inesperadamente y confiesa haber visto a Carlos, su antiguo amor y padre de su hijo Julio, quien ha ocultado su identidad como heredero de una familia rica. Al descubrir que su proyecto enfrenta problemas, María es presionada para cortar toda relación con Carlos bajo amenaza de encarcelamiento por parte de un hombre cercano a ella. A pesar de estar embarazada y preocupada por su salud, María decide terminar con Carlos, convencida de que ya no pertenecen al mismo mundo. Sin embargo, siente que no podrá cumplir su promesa de encontrar al padre de su hijo y queda atrapada entre la resignación y la esperanza.