Lucía humilla a Marco por llegar tarde y lo obliga a arrodillarse; él se disculpa hasta desmayarse y alguien grita pidiendo ayuda. Marco despierta agradeciendo a un Sr. González que lo salvó; ese hombre le ofrece ser CEO de Grupo Gloria para convertirla en la automotriz número uno de Zasol. Tres días después, con una cláusula que acabaría su contrato si el grupo supera 10 mil millones, Lucía lo perdona pero propone un juego peligroso: poner una botella en su cabeza como blanco y empieza la cuenta atrás, dejándolo expuesto al disparo.