Lucía falta a una rueda de prensa y su padre la acusa de negligencia mientras el CEO Marco no aparece; la empresa, que pidió un préstamo enorme y planea celebrar ser la número uno en tres días, depende de resultados inmediatos. El llamado de un inversor, el señor Torres, estalla la presión: asistirá y firmará un contrato de 10 mil millones, pero solo aceptará la firma de Lucía. Además, un empleado admite que solo cumplirá mientras su contrato esté vigente, aumentándole la urgencia. Lucía debe decidir ahora si asume la firma y el peso del acuerdo o deja caer la negociación.