En la celebración de Grupo Gloria, la llegada del Sr. Pérez es ovacionada, pero alguien reclama el mérito como presidenta. Lucía contradice la escena y es reprendida por un superior que la suspendió antes. Él la humilla públicamente: la llama sirviente, le recuerda que todo le fue dado y exige que se arrodille y pida perdón. Además anuncia que esta vez la grabará, algo que la vez anterior olvidó, aumentando la presión. La fiesta está a punto de comenzar y la mayoría de invitados espera a Marco; queda por verse si Lucía se somete a la humillación ante todos.