Lucía González, presidenta de Grupo Gloria, irrumpe para enfrentar acusaciones de traición y denunciar métodos deshonestos tras señalamientos relacionados con el Sr. Torres, cliente importante. Un superior la humilla públicamente: la degradan y la obliga a bajar por las escaleras a comprar café en diez minutos. En ese momento llega un proveedor campesino que reclama un contrato de suministro; es expulsado y la colaboración se anuncia cancelada. El episodio cierra con la doble pérdida, la humillación de Lucía y la ruptura del proveedor, mientras un colega la interpela y deja su respuesta y las consecuencias inmediatas abiertas.