En un acto público, Lucía (la señorita González) humilla a Marco, llamándolo sirviente y obligándolo a suplicar frente a invitados. Varios presentes defienden a Marco y recuerdan que el Sr. Pérez fue clave para Grupo Gloria. Socios comerciales, ofendidos por la escena, amenazan con romper relaciones; uno anuncia la cancelación de toda colaboración. A minutos del cierre de la bolsa se observa la reacción del mercado y se afirma que, aun sin determinada ayuda, Grupo Gloria superará los 10 mil millones. Marco recibe la orden "ruega ya" y un conteo final deja una decisión inminente sin resolverse.